Alimentación liviana, corazón sano

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares por formación de placa grasa en los vasos sanguíneos son la principal causa de muerte en el mundo. El 80% de los infartos agudos de miocardio suceden en los países en desarrollo como el nuestro.
Existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir un infarto como las enfermedades asociadas que incluyen diabetes, obesidad, hipertensión arterial y dislipemias; factores de riesgo no modificables como sexo, edad, genotipo; y factores de riesgo modificables que hacen referencia a la dieta, el sedentarismo, el tabaquismo y el estrés.
Está ampliamente demostrado que el cambio de hábitos alimentarios mejora la evolución y pronóstico de las enfermedades crónicas. Es importante tener en cuenta a la hora de alimentarnos:

  • Disminuir las grasas totales y mejorar la calidad de las mismas (oliva, girasol, maíz).
  • Adecuar las calorías al peso deseable.
  • Aumentar el consumo de fibras, antioxidantes, ácido fólico, magnesio y potasio (en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, germen y salvado).
  • Disminuir la sal agregada por la industria o en la cocina.
  • Aumentar el consumo de ácidos grasos protectores, reemplazando así parte de la carne vacuna por pescado de mar y proteína de soja, que además tiene fitoestrógenos e isoflavonas.
  • Reemplazar las bebidas con cafeína por el té, el cual tiene polifenoles.
  • Aumentar los flavonoides (en la fruta seca), el licopeno (en tomates) y el consumo de vitamina C (en cítricos).
  • Ingerir polifenoles (de uvas, frutos del bosque y vino tinto)
  • Consumir compuestos azufrados protectores (ajo, cebolla, puerro)
  • Acompañar todo esto con actividad física regular, progresiva, aeróbica y agradable.

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